Sueños súbitos
Los kilómetros corrieron rápido mientras preguntabas con desesperación al torrente cósmico el día y la hora de llegada. El sol no me vería despertar de nuevo aquí y por lo mismo dejé besos y abrazos a quienes entregaron sus miradas.
Con el alma en alto y las esperanzas de volver a los parajes alejados de tus ojos el horizonte parecía vibrar, por allá a lo lejos.
Sirio miraba desde su perspectiva privilegiada a través de la ventana, mientras las revoluciones contaban. En realidad todo fué bueno, pero quizo ser justo. En realidad todo calzó a la perfección. Sonreí, mientras por el espejo la gente dormía.
Las arenas que se enremezclaban ahora con lo que dejabamos atrás pasaron a ser sólo recuerdos de un despegue a lo más profundo de mi ser. Que ahora, cuando ya estoy con los pies de nuevo en la tierra, no puedo asumir.
Será mejor parar de soñar y escuchar el sonido sordo de este vivir.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario